Hay días que nos levantamos y nos da la sensación de que: “hoy no es mi día”. No me puedo concentrar en el trabajo, no me surgen las ideas con facilidad, me siento físicamente agotado, voy al club y me lastimo, y otros tantos acontecimientos y sensaciones que no me permiten estar cómodo y sentirme bien.

Puede haber varios motivos que ocasionen un día tan particular, como haber dormido poco, recibir una noticia que me hace sentir mal emocionalmente, estar trabajando demasiado, tener algún problema orgánico y otras tantas causas. Y en muchas ocasiones sentimos decir: “los días que no se ve el sol no funciono igual”; “el tiempo húmedo me hace mal”; “debe ser algo que comí” ó “estoy en un pozo”.

Sin embargo una de las causas que pueden producir este malestar está enraizada en lo que llamo una “conspiración de la Naturaleza ”.

Resulta muy difícil detectar que existe un ciclo natural interior, que no depende de nada de lo que sucede “fuera del hombre”. ¿Alguna persona se habrá dado cuenta que uno de esos estados de los cuales hablamos se debe a ese ciclo interno, y que se repite continuamente desde el momento en que nacimos?

Hemos escuchado más de una vez que «todo en la vida es un ciclo». Hay mucho de verdad. El día y la noche es el ciclo más conocido del hombre, el más antiguo. Las vueltas que da la luna alrededor de la tierra, las vueltas de la tierra en sí misma y alrededor del sol. 

En el siglo XVI el astrónomo francés Jean Baptiste observó que ciertas plantas cultivadas en la oscuridad más completa, seguían actuando y comportándose como si estuvieran expuestas al sol, incluso girando hacia el mismo. Allí se comienza con el concepto de lo que hoy conocemos como biorritmo, o sea, existen ciclos endógenos en todo biosistema que también se dan en el ser humano.

En 1960 se comprobó que algunas ondas cerebrales revelan ciclos que se completan en menos de un día, llamados ciclos infradianos. También existen los supradianos (mayores de un día) y circanuales que abarcan ciclos de 360 días

Al médico alemán Wilhelm FLIESS se le considera el padre de los biorritmos que conocemos actualmente (quien compartía sus teorías médicas con Freud), donde la primera observación que lo atrajo en este estudio fue la investigación de enfermedades contagiosas en niños que detenían su avance en algunos días específicos, o sea, existía un comportamiento que se repetía con cierta frecuencia en todos los enfermos.

Realiza sus estudios tomando en cuenta el estado de las enfermedades, la fecha de incubada la misma, el comportamiento de los pacientes, los datos sobre el momento de su muerte y la fecha de nacimiento. Las conclusiones lo llevó a detectar un ritmo fundamental de 23 y 28 días durante toda la vida humana, y el ingeniero Alfred Teltscher redondea este trabajo agregando un ciclo de 33 días.

Estos ciclos actúan en todo ser humano desde el momento de su nacimiento y están presentes en cada célula a lo largo de toda la vida. El ciclo de 23 días determina los altibajos naturales en cuanto a la vitalidad física, el de 28 días se relaciona con la parte emocional y el de 33 días con el aspecto intelectual.

Los biorritmos actúan naturalmente dentro del cuerpo y son estrictamente controlados por la herencia y no por influencias exteriores de cualquier clase (ni las posiciones de los astros, ni la suerte del destino, y tampoco pueden leer el futuro).

Debemos pensar en cada ciclo como una gráfica con una curva suave sobre un papel que sube y baja en un eje horizontal. Cuando la gráfica se encuentra sobre este eje nos está indicando los días de mayor capacidad “natural” en cada ciclo; cuando aparece en la parte inferior del eje nos indica los días de menor capacidad “natural”, y el cruce de cada gráfica con el eje horizontal nos indica un “día crítico”.

Es en los días críticos cuando los biorritmos se encuentran en su momento de menor energía.

Considero muy importante para un terapeuta aprender a calcular y dominar los conceptos de los biorritmos, ya que ayuda a comprender y diagnosticar patologías que a veces parecen inciertas, independientemente de utilizarlos en su vida personal.