Si queremos profundizar en la naturaleza de una enfermedad que se presente, tenemos que aprender a introducirnos en la naturaleza viva que circula en el interior de un ser humano.

Pero eso es magia !? .... muchos podrían pensarlo. Bien sabemos que no. Hay formas de poder diagnosticar, con mayor o menor exactitud, el estado de la circulación de la energía que recorre nuestro cuerpo (nuestro ser), o por lo menos detectar cuáles están funcionando mal.

Existe un famoso y antigüo método por el cual se puede diagnosticar a través de la inspección del vientre o prestando atención a ciertas zonas ubicadas en la parte ventral del cuerpo llamadas puntos de alarma (de los canales de energía), a través de la oreja (auriculoterapia), de la mano (reflexología de manos), del pie y otros microsistemas que nos proporciona la Naturaleza. Esto nos permite llegar al conocimiento de la incorrecta circulación de la energía de vida, detectando desequilibrios que nos conducen a dolores o patologías.

La pulsología es un método a través del cual se detectan las condiciones patológicas de los meridianos de energía mediante el tacto, la palpación, la toma del pulso en diversos lugares del cuerpo humano.

En la antigüedad se acostumbraba a diagnosticar a través de los dedos del digitopuntor, buscando y tocando la arteria del paciente y examinando allí las manifestaciones del pulso con el fin de conocer datos que nos indiquen las condiciones de estos meridianos.

Los pulsos que se inspeccionaban se ubicaban en la cabeza (arteria carótida), en las manos (arteria radial) y en los pies (arteria dorsal del pie).

Con el correr del tiempo la zona donde más comunmente se toma el pulso se localiza en la arteria radial, o sea cerca de las manos. A esta zona se la conoce como Cunkou.

Como se ilustra en la foto, cuando el Prof. Ernesto Iraola realiza el curso en la Universidad de Medicina Tradicional China en Shandong, Jinan, China, en el año 2009, tuvo la oportunidad de corroborar sus estudios a través de la última tecnología combinada con esta técnica milenaria.

El examen a través de los pulsos requiere un entrenamiento muy exhaustivo, tiempo y el don de la sensibilidad. Si bien constituye una característica importante en la Medicina Tradicional China, alcanza una complejidad tal que lo asemejan a un arte.

En los textos existentes hay un trabajo que data de siglos en intentar clasificar los pulsos básicos con sus correspondientes desarmonías. Se citan entre 24 a 30 distintos tipos de pulsos. En la actualidad se realiza en análisis a través de 28 manifestaciones diferentes.

Es asombroso las respuestas que encuentran mis alumnos al dominar esta técnica.