La palabra "Radiestesia" tiene varias definiciones. Una de las más conocidas la encontramos en el Diccionario Enciclopédico Abreviado Espasacalpe: radiestesia proviene del latín radius : rayo, y el griego: aiszesis : percepción. O sea que sería un arte a través del cual percibiríamos las radiaciones que emanan de distintos cuerpos. 

Este arte se caracteriza especialmente en el descubrimiento de aguas subterráneas, y ello se puede lograr a través de la ayuda de un instrumento, entre los cuales el más conocido y uno de los más legendarios es una rama de avellano en forma de Y. También se utiliza en el campo de la medicina, para lo cual el instrumento de ayuda más conocido es el péndulo. 

Cuando comencé con este camino (a fines de 1974), no me agradó la definición antedicha, porque daría la sensación de ser una forma "adivinatoria" de lograr ciertos descubrimientos, ya que una vez introducido en el tema, pude darme cuenta en muy poco tiempo que si bien es necesario tener claro ciertas premisas y criterios, no existe la casualidad ni la adivinación. Quedé más satisfecho con la definición del diccionario de la Real Academia Española que la define como: “sensibilidad especial para captar ciertas formas de radiaciones, utilizada por los zahoríes para descubrir manantiales subterráneos y otros”. 

Pienso que la radiestesia nos brinda una técnica que nos permite captar frecuencias de onda emitidas por cuerpos a través de una varilla o un péndulo, con el fin de lograr determinar su ubicación y ciertas características de los mismos, y como terapeuta, identificar qué desequilibrios energéticos existen en una persona a los efectos de poder abordarlos y equilibrarlos. 

Sabiendo que todo lo que existe es energía en diferentes estados y distribuida de maneras distintas, en lugares distintos, todos los cuerpos emiten radiaciones específicas y las reciben simultáneamente. Uno de los fundamentos de la radiestesia es la existencia de un emisor y un receptor. Todo cuerpo emite su propia característica energética, emoción, sentimiento, que se imprime como si fuera su "huella personal". 

A su vez todo ser vivo desarrolla un sistema de recepción de todas las radiaciones que recibe para utilizar las "buenas" y alejarse de las "nocivas". En el caso del ser humano esta percepción la realiza el sistema nervioso autónomo y utiliza dos instrumentos de sintonía que le ayudan: un síntoma físico y un "aviso" mental. 

El operador radiestésico jugará el papel de "receptor" del campo magnético de aquello que desea descubrir. Y para ello utilizará dos instrumentos: uno físico (péndulo, horqueta, aurámetro), y uno mental (una orientación y una convención). 

Cuando estamos inmersos en el mundo de la radiestesia, hay un sólo instrumento que responde: nosotros mismos. Sólo debemos entrenarnos. Aprender a entrar en sintonía con el subconsciente quien moverá el instrumento físico, tener códigos, y métodos, pero quien recibe y responde no es la parte racional, no es a través de los sentidos (vista, olfato, oído, gusto y tacto) sino a través de receptores más sutiles por medio de los cuales se explica la clarividencia, la telepatía, la detección mental, los caminos por donde nos conduce la intuición: nuestro sexto sentido, que como bien se dice: aún no tiene nombre, pero allí está. Y de esto no cabe duda. 

En todo ser humano interactúan diferentes tipos de energías. Si vivimos una vida desordenada físicamente, emocionalmente y espiritualmente, no cabe duda que estaremos en cierto desequilibrio, y el camino de la radiestesia necesita estados de ánimo que produzcan niveles físicos y espirituales en sintonía con la armonía, el equilibrio y la paz. Tenemos que saber que los pensamientos, actitudes y los sentimiento modulan nuestra energía. Por eso, es necesario "sintonizarnos" con el Universo mismo que habita en nuestro interior, tal vez con meditación, con ejercicios que hagan aflorar nuestra intuición o con las técnicas que se enseñan en Centro DEI, que permita una sintonía autosanadora de los desequilibrios, más la decisión de querer tomar por el camino que nos ofrece la radiestesia